ATRACONES: ¿Por donde empiezo?

Publicado por Nutrición con Esperanza en

Cuando se produce un episodio de “descontrol” en cuanto a la elección de alimentos, que suelen ser más dulces, más grasos y por tanto más calóricos, y normalmente en la ingesta, dado que muchas personas, comentan que no pueden parar de comer, como si fuera una adicción (Se sienten arrastradas por los alimentos como si hubieran perdido el control de su conducta), podemos hacernos las siguientes preguntas por este orden, intentando descubrir cuál es el origen que nos ha llevado a este “descontrol” o atracón:

1.- ¿He aplicado la mentalidad dieta o pensamientos restrictivos?

Revisar las comidas anteriores al atracón, ver si he comido una comida completa, revisar si he realizado compensaciones (como he cenado mucho decido no desayunar), revisar si ha aplicado los pensamientos restrictivos que voy teniendo a lo largo del día: voy a comer sólo ensalada así bajo más rápido, mejor no como proteína, voy a evitar comer hidratos porque engordan mucho, hoy no voy a tomar grasas que tienen muchas calorías,….

Irnos de la restricción al descontrol de la sobreingesta o el atracón es el proceso natural al que nos lleva nuestra biología y no es falta de voluntad o de autocontrol.

Por ello, es necesario definir estratégicamente mi plan de comidas, con alimentos frescos y de calidad, en el que no falta verdura y proteína, así como grasa de buena calidad y/o hidratos de carbono de buena calidad.  Si me nutro en la comida, difícilmente iré a este tipo de conductas de sobreingesta.

No te prohíbas alimentos, date permiso para comer y disfrutar de la comida. Ningún alimento es en si mismo perjudicial, si está enmarcado dentro de una alimentación saludable. Como norma, priorizar alimentos saludables y diseñar un entorno coherente con tu objetivo. La fuerza de voluntad se agota.

2.- ¿Hay variedad en  mi alimentación? ¿Estoy aburrida de comer siempre lo mismo? ¿Me gusta lo que como?

Unas comidas muy monótonas también te pueden llevar a desear alimentos mucho más apetecibles. Igualmente la comida es fuente de placer, por lo que lo que te preparas para comer, te ha de gustar.

3.- ¿He comido alimentos que me nutren de verdad?

La recomendación general es comer alimentos frescos y naturales. Sin embargo, dentro de una alimentación saludable y nutritiva, se pueden incluir alimentos procesados de buena calidad, que van a facilitarnos la vida y rebajar el nivel de estrés que produce la propia preparación de los alimentos.

Si recurro a alimentos procesados mayoritariamente, puede suceder que satisfacemos el hambre pero nuestras células no se estén nutriendo convenientemente. En ese caso, también puede darse una sensación de hambre, debida a la falta de nutrientes.

4.- ¿He descansado lo suficiente hoy? O en los últimos días?

Sólo un día de falta de sueño, puede incidir negativamente en el estrés y favorecer el consumo de alimentos más densos calóricamente.

5.- ¿Estoy estresada, siento ansiedad? ¿Me ha sucedido algo que haya podido desencadenar una emoción negativa? ¿Estoy utilizando la comida para tapar la emoción, para calmarme?

De esta manera observamos si se ha desactivado en nosotras el hambre emocional, incluso sin haber hambre fisiológica.  Es una sensación de hambre incontrolable y generalmente nos lleva a sobreingesta de unos alimentos muy concretos y/o  a picar constantemente.

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