Hiperpermeabilidad intestinal

Publicado por Nutrición con Esperanza en

La  mucosa intestinal está formada por una capa de células epiteliales,  que establecen una barrera efectiva, mediante uniones intercelulares, entre el medio interno y el medio externo, impidiendo el paso de sustancias potencialmente nocivas.

Estas células también son responsables de la absorción de nutrientes y electrolitos, por lo que se requiere una barrera semipermeable que permita el paso selectivo a ciertas sustancias, mientras que evite el acceso a otras. Para ello, el intestino ha desarrollado la “función barrera intestinal”, un sistema defensivo  que impide el paso de agentes grandes, extraños y potencialmente dañinos, como antígenos, toxinas y productos microbianos.

Muchos hábitos de la nuestra vida  moderna, como puede ser el consumo de trigo moderno, ciertas lectinas o proteínas, como el gluten o las caseínas de la leche, provocan daños en las células y sus uniones, alterando la “función barrera intestinal”  produciendo un aumento en la permeabilidad intestinal. Lo que conocemos como “hiperpermeabilidad”

El estrés, al igual que un desequilibrio en la microbiota, denominado disbiosis, están relacionados también con la  la hiperpermeabilidad intestinal

En la imagen superior vemos la diferencia entre un intestino saludable y el intestino permeable.  En el intestino permeable se  produce trasvase de sustancias nocivas, que puede ser una combinación de diferentes patótenos, proteínas digeridas de forma incompleta, bacterias o diferentes sustancias tóxicas o productos de desecho que en condiciones normales  se excretan  a través de la separación entre los enterocitos (células intestinales) o de los enterocitos dañados al torrente sanguíneo o linfático, produciéndose así una activación de nuestro sistema de defensa, el sistema inmune para evitar que estos compuestos estén en nuestro organismo, disparando las alarmas y generando una inflamación crónica de bajo grado, que es común denominador de gran número de las patologías de las sociedades modernas.  Generando entre otros trastornos como alergias, intolerancias alimentarias, dolores articulares, pudiendo llegar a ser el desencadenante de enfermedades autoinmunes en personas predispuestas y siempre que se den otros factores desencadenantes. Recordemos que las enfermedades suelen ser mayoritariamente de origen multifactorial.

El GALT, tejido linfoide asociado a la mucosa intestinal, alberga un 80% de las defensas del organismo y se encuentra interconectado con todo el sistema inmunitario mucosal, el encargado de la defensa de todo el organismo, además del GALT, la piel, bronquios, glándulas lacrimales, nasales, salivares y mamarias, tracto urinogenital y membrana sinovial, estableciéndose una estrecha comunicación entre todo nuestro organismo. De ahí que una permeabilidad intestinal, puede verse reflejado en cualquier otra parte del organismo, manifestando  sintomatología digestiva como extradigestiva.

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